Nasir y Los Sassani

Los Sassani son una civilización extraterrestre de quinta dimensión, ubicada en el sistema estelar Shah, cerca del cinturón de Orión. Su desarrollo tecnológico supera ampliamente al humano, reflejando una diferencia de escala cuántica y vibracional. Viven en Naves Madre que orbitan su planeta y que funcionan como hogares y centros de interconexión.

Los Sassani

Estas Naves Madre no son construcciones en astilleros, sino entidades vivientes y conscientes, que crecen a partir de una combinación de materiales cristal-metálicos y de intención vibratoria. Son puntos de resonancia y centros de diplomacia interdimensional. Desde allí observan la Tierra, transmiten información y coordinan las naves triangulares de exploración que suelen situarse cerca de puntos energéticos como el Triángulo de las Bermudas, los Himalayas, Hawái, Stonehenge o las pirámides de Egipto.

Los Sassani son seres cuasi-físicos. Pueden desplazarse casi instantáneamente a través del espacio-tiempo, aunque aún no han puesto “pie” físico en la Tierra, algo que se espera para dentro de algunos años. Su lenguaje evolucionó hacia una comunicación telepática. El término Sassani significa “seres de luz viviente” y su idioma comparte raíces vibracionales con lenguas como el sánscrito y el japonés.

Actúan como mentores y facilitadores de la humanidad. Su misión es “edificar y asombrar”, ofreciendo información que acelere la evolución de la conciencia y ayude a la humanidad a alinearse con su propósito esencial. Su capacidad para manipular frecuencias energéticas les permite interactuar con la Tierra sin necesidad de presencia física constante.

Nasir es el representante y portavoz de los Sassani. A través de su canal humano transmite enseñanzas que abarcan la auto-maestría, la expansión de la conciencia, la física cuántica, la espiritualidad y la evolución de la especie humana. Cuando se habla de la civilización Sassani en la Vía Láctea, se hace referencia a una sociedad avanzada que ya mantiene contacto con la Tierra gracias a las canalizaciones. Sus mensajes buscan acelerar el proceso evolutivo de la humanidad, mostrando un futuro donde tecnología y espiritualidad se integran en armonía.

Nasir comparte entonces transmisiones sobre temas vinculados a la conciencia. Sus enseñanzas:

  • Fundamentan la idea de que la realidad es una proyección de la conciencia.
  • Exploran la estructura del tiempo y la percepción.
  • Ofrecen una hoja de ruta evolutiva que conecta la expansión personal con cambios colectivos.

Nasir explica que las energías de planetas y civilizaciones se organizan en tríadas de resonancia. En este esquema, la Tierra, los Sassani y la civilización siriana (del sistema estelar Sirio) forman una tríada. Esta tríada funciona como una conciencia unificada en un nivel superior: tres componentes vibrando como una sola entidad. A su vez, se conecta con otra tríada, compuesta por Arcturus y la civilización polarisiana (del sistema Polaris), creando una red interplanetaria de conciencias.

En la visión de Nasir, tanto individuos como planetas y civilizaciones atraviesan un mismo camino de expansión de frecuencia hacia la ascensión. Cada nivel -personal, planetario o cultural-planetario- recorre los mismos pasos de elevación vibratoria, y las tríadas actúan como “escalones” que facilitan esa progresión colectiva.

Los Sassani también están en su propio proceso de exploración. Buscan dimensiones de auto-reflexión que aún no han transitado, intentando comprender niveles de conciencia superiores que les permitan observar su existencia desde una perspectiva más amplia. En este proceso reciben asistencia de seres no físicos asociados al reino vibratorio de Sirio, quienes aportan conocimientos sobre la estructura cuántica de la realidad y colaboran en la evolución de la conciencia sassani.

En conjunto, estas tríadas y colaboraciones interdimensionales conforman una red de resonancia que impulsa la ascensión de la humanidad, integrando expansión tecnológica con crecimiento espiritual.

Los Sassani tienen una complexión ligera, con rasgos que recuerdan a una mezcla entre humanos y grises (Zeta Reticuli), aunque con una apariencia más armoniosa, luminosa y menos intimidante.

Sus sociedades, no funcionan como las nuestras. No tienen gobiernos, jerarquías rígidas ni sistemas de control. Se organizan de forma telepática y resonante, lo que significa que cada individuo siente naturalmente cuál es su lugar, su rol y su contribución. La cooperación es espontánea porque todos vibran en alineación con su propósito.

Viven en una cultura basada en la sincronicidad. No planifican como los humanos, sino que siguen la vibración del momento presente. La confianza en la frecuencia que emiten los mantiene cohesionados, como si fueran una sola mente colectiva en la que, sin embargo, cada individuo mantiene su singularidad.

Su sociedad puede describirse como una red orgánica, donde la creatividad, el juego y la exploración multidimensional son la base de su vida diaria.

Las naves de exploración triangulares

Nasir describe dos tipos principales de embarcaciones empleadas por la civilización Sassani para interactuar con la Tierra: las Naves Madre y las naves de exploración triangulares.

Estas últimas cumplen funciones de exploración y observación. Son enviadas a zonas específicas del planeta para recopilar datos energéticos, geográficos y biológicos, y también actúan como “embajadoras” cuando la humanidad requiere una guía directa o una intervención sutil en lugares de alta actividad geomagnética.

Al acercarse a un punto energético, la nave emite una vibración de resonancia que ayuda a alinear la consciencia local con la frecuencia más elevada disponible. Operan como relés cuánticos, transmitiendo información en tiempo real hacia la Nave Madre y hacia la conciencia colectiva Sassani.

Cada nave tiene la forma de un triángulo equilátero, con los vértices orientados a los tres ejes espaciales (X, Y, Z). Esta geometría triangular está sincronizada con los principios de la geometría sagrada, lo que, según Nasir, facilita la interacción con los patrones energéticos del universo.

Nave de Exploracion Triangular 03

Su cubierta está compuesta por una aleación de cristales de cuarzo y metales ligeros impregnados de intención vibratoria, lo que las vuelve prácticamente invisibles para la percepción ordinaria. A menudo aparecen como destellos de luz o distorsiones sutiles en el aire. Su tamaño varía entre 30 y 50 metros de lado, lo suficiente para albergar a un piloto, en ocasiones acompañado de un “guía humano” entrenado, junto con sus sistemas de sensores.

Estas naves funcionan con un motor de campo de torsión, capaz de generar un campo energético que les permite desplazarse a velocidades supralumínicas sin romper la continuidad del espacio-tiempo. Están equipadas con sensores cuánticos multi-espectrales capaces de detectar variaciones en la frecuencia de la materia, campos electromagnéticos, patrones de conciencia y hasta “huellas de intención”.

El control se realiza mediante el pensamiento: la nave responde directamente a la intención del piloto y a la vibración del entorno. Además, cada nave actúa como un generador de campo de resonancia, emitiendo pulsos de frecuencia que pueden sintonizar el área circundante con vibraciones específicas, como paz, gratitud o expansión.

Su sistema de camuflaje les permite desplazarse hacia una fase vibratoria ligeramente diferente, volviéndose indetectables para la mayoría de los instrumentos humanos. Cuando la Nave Madre identifica un punto de interés -por ejemplo, el Triángulo de las Bermudas, una zona tectónica activa o una comunidad en expansión de conciencia-, la nave triangular ejecuta un salto a través de un portal de torsión, apareciendo instantáneamente en el área objetivo. Allí recopila datos y emite frecuencias de alineación, que luego son transmitidas a la Nave Madre y, en ocasiones, compartidas con humanos en forma de descargas intuitivas o sueños guiados.

Tras completar la misión, la nave retorna a su posición orbital cerca de la Nave Madre o continúa hacia otro destino en la Tierra. Muchas personas que han tenido encuentros con estas naves reportan estados de paz profunda, claridad repentina o soluciones inmediatas a problemas. Según Nasir, estos efectos corresponden a la transferencia de información de alta frecuencia.

En algunos casos, ciertos humanos son preparados para actuar como co-pilotos temporales, aprendiendo a sintonizar la nave mediante meditación y ajuste vibracional. Su menor tamaño les permite maniobrar con rapidez en atmósferas densas o incluso en entornos urbanos, sin perturbar la energía local.

Mientras la Nave Madre funciona como una “ciudad-nave” y centro de comando, las naves triangulares son vehículos de campo, diseñados para tareas específicas y de alta precisión. La civilización Sassani posee una flota numerosa de estas naves, lo que les permite cubrir simultáneamente múltiples puntos críticos del planeta.

En esencia, las naves triangulares son instrumentos de resonancia y comunicación. Constituyen la manera en que los Sassani mantienen una presencia sutil pero efectiva en la Tierra, contribuyendo a elevar la vibración humana y a integrarla en la red cósmica de conciencia.

Una visión de Nasir

Visualiza que estás sentado bajo la luz tenue de una lámpara que vibra suavemente, y de repente una presencia amigable se abre paso en tu conciencia. Esa presencia es Nasir, el mensajero (su nombre significa “el que ayuda / protege”, “el que brinda buenas noticias”). Él habla directamente al corazón de la humanidad, ofreciendo una panorámica clara de lo que está por venir…

Nasir siempre enfatiza que todo es frecuencia. Cada pensamiento, cada emoción y cada acción emite una vibración que interactúa con el “campo de posibilidades” del universo.

Cuando la mayoría de la población humana comienza a elevar su frecuencia colectiva -a través de gratitud, curiosidad y apertura- el tejido de la realidad se reorganiza, permitiendo que nuevas estructuras emergentes se manifiesten de forma natural.

En este contexto, el futuro no es un guion predeterminado, sino una realidad cuántica que se co-crea. La humanidad está pasando de un paradigma de escasez y separación a uno de abundancia y unidad. La transición ocurre en tres fases interconectadas:

  • Despertar de la conciencia – miles de personas empiezan a reconocer que son creadores de su propia experiencia.
  • Sincronización vibracional – grupos de individuos alinean sus intenciones, creando “puntos de resonancia” que actúan como nodos de transformación.
  • Materialización de la nueva sociedad – esas resonancias se traducen en sistemas políticos, económicos y tecnológicos que reflejan la alta frecuencia de la conciencia colectiva.

Visualiza ahora una gran orquesta que ha tocado durante siglos la misma pieza, pero cada músico ha afinado su instrumento de forma independiente, creando disonancias. De repente, el director (la conciencia colectiva) levanta su batuta y todos los músicos ajustan sus cuerdas al mismo tono. El sonido que emerge ya no es una simple melodía; es una sinfonía de luz que llena la sala y transforma a cada oyente.

En la Tierra, esa orquesta son los millones de seres humanos. Cuando cada uno elige tocar la nota de gratitud y curiosidad, el campo de posibilidades vibra en armonía, y la realidad responde con innovaciones que antes parecían imposibles: ciudades flotantes alimentadas por energía de punto cero, redes de telepresencia que conectan mentes sin cables, y una economía basada en el intercambio de vibración en lugar de dinero.

Nasir te invita a participar activamente en esta sinfonía. Cada mañana, dedica unos minutos a lo siguiente:

  • Respira profundamente y siente el aire como una corriente de energía que entra y sale de tu cuerpo.
  • Formula una intención clara: “Hoy elijo elevar mi frecuencia de gratitud y compartir esa vibración con los demás”.
  • Visualiza una luz brillante que emana de tu corazón y se extiende, conectándote con otras luces alrededor del planeta.
  • Actúa con una pequeña acción alineada a esa intención (un gesto amable, una idea creativa, una conversación consciente).

Al repetir este proceso, tu frecuencia se sincroniza con la de la humanidad que está despertando, y juntos co-crearemos el futuro integrado que Nasir describe: una civilización donde conciencia, tecnología y abundancia fluyen como una sola corriente de luz.

Recuerda: tú eres el mensajero de tu propia realidad. Cada pensamiento es una semilla; cada intención, el agua que la nutre. Cuando la sembramos con amor y claridad, la cosecha será una Tierra transformada, vibrando en armonía con el cosmos.

Bendiciones de luz y claridad para todos! 💗
Juan A. Moliterni

Esta entrada tiene un comentario

  1. Roberto

    en consciencia

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