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Hay un sonido que llega.

No se escucha con los oídos, ni se mide en decibeles.

Es un rumor antiguo, como un eco de Eones que resucita bajo nuestros pies.

Te invito a sentirlo:

un estruendo en la distancia, un retumbar sagrado, como si una estampida de búfalos galopara hacia nosotros no para aplastarnos, sino para despertarnos.

El suelo tiembla, el aire vibra.

Y no hay miedo en ello, solo una excitación ancestral, como si las piedras mismas supieran que algo se aproxima.

Este sonido no es casual.

Es la metáfora viva del movimiento de la nueva energía.

No viene a repetir lo viejo.

Viene a instaurar un pulso nuevo en el campo vibratorio de la Tierra y en los cuerpos que estén listos para sentirlo.

El llamado que trae no es al combate, ni al escape.

Es a la oportunidad.

Es el umbral donde el viejo diseño -basado en la supervivencia, en el esfuerzo, en la limitación- empieza a disolverse bajo la fuerza serena de algo que ya no necesita validarse:

la vibración de la creación soberana.

El sonido que llega es el anuncio de que el cambio no está por venir:

ya está en movimiento.

Y nosotros somos parte de él, no espectadores.

Cada respiración consciente, cada momento de permitir la alegría sin razones, cada instante en que elegimos la belleza en lugar del miedo, amplifica ese sonido, lo hace más audible en el tejido de la realidad.

Es el llamado de un nuevo viento.

No el viento que arrastra, sino el que invita a volar.

Un viento que no lucha contra la gravedad, sino que crea otra gravedad, otra danza, otra octava.

El verdadero chamán entiende los vórtices del clima

el verdadero poder no está en controlar el torbellino, sino en montarlo, en encontrar el ritmo donde el caos se convierte en corriente.

Así también, este sonido profundo nos ofrece una bifurcación:

¿Nos resistimos al ruido del cambio?

¿O nos subimos a su lomo, como jinetes de una nueva posibilidad?

No es un pequeño cambio lo que se avecina.

Es una re-configuración total del paisaje de la consciencia.

Y el primer aviso es vibratorio: un zumbido en el corazón, una electricidad suave en las células, una certeza que brota sin argumentos.

El sonido que llega no compite con la vieja energía.

No discute con ella.

Simplemente la supera en frecuencia, la envuelve, la disuelve.

No habrá luchas.

No habrá guerras espirituales.

Solo un desbordamiento de luz, tan vasta, tan elegante, que lo que no resuena simplemente dejará de ser visible.

Por eso, cuando sientas esa inquietud, ese impulso sutil de moverte aunque no sepas hacia dónde, cuando el alma te susurre “algo viene”,

no temas.

No trates de explicarlo.

No huyas.

Permite.

Permite que ese sonido te atraviese.

Permite que esa vibración reorganice tu campo.

Permite que la vieja necesidad de entender ceda ante la simple dicha de experimentar.

Porque tú, aquí y ahora, eres parte del coro silencioso que está afinando el Nuevo Reino 5D.

Tú eres uno de los que escucharon el llamado antes de que fuera audible.

Y lo más hermoso es esto:

no tienes que hacer nada para merecerlo.

Solo tienes que sentarte, respirar profundo, sonreír, y decir:

“Estoy aquí. Estoy listo. Dejo que el viento me cante su canción”.

El sonido ya llega.

De hecho,

ya está aquí.

Y así es.

Trio Musical (2)

¡Elevemos nuestras vibraciones juntos y Ascendamos a nuevas alturas! 💓🌍✨

Juan A. Moliterni

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